Y después de mucho esperar, al fin sucedió; tuve la enorme fortuna de acudir a mi cine favorito y disfrutar de principio a fin de la primera entrega del arco final de esta obra que verdaderamente está rompiendo todos los moldes a nivel mundial.
Seré honesto al confesarles que esperaba mucho, y también lo seré al decirles que superó todas y cada una de mis espectativas.
Kimetsu no Yaiba es una de esas películas que te hacen temblar si tratas de contener la emoción, así que simplemente decidí dejarme llevar por esa narrativa tan interesante y por todas las delicias visuales que nos regala, inmersos en tonos esencialmente obscuros y rojizos, mezclados con una vertiginosidad en los combates, que pocos estudios pueden lograr.

Y es que de principio a fin la trama te captura, te lleva hacia donde quiere, y el primer sobresalto, temblor o sollozo (según tu resistencia), sobreviene inevitablemente en los primeros minutos, al ver al primer guerrero que cae. Y es que tan solo hay que ver la forma en la que ocurre y sus motivaciones para darlo todo, para sufrir su inevitable destino. Uff!!! Difícil no sufrir ese momento. Simplemente no lo he superado y como dije en un blog anterior «cualquiera puede caer»
Pero qué decir de Zenitsu, qué decir del por qué ahora sí mantiene la consciencia durante la pelea por el honor, por qué está vez solo va hacia el frente y no tiene miedo de perder la vida… La verdad, es que en este momento él ya se siente muerto por dentro y eso es más que evidente.

Por otra parte, el esperadísimo encuentro entre Tanjito y Akasa finalmente sucede. Un discípulo que está listo para terminar la misión de su maestro y un demonio que solo busca ser el más fuerte de todos. La verdad es que aquí el estudio dejo la baranda muy alta, ya que durante la pelea nos introduce a las motivaciones de Akasa, quien demuestra que su voluntad es inquebrantable.
Tanjiro por su parte, nos sorprende con una pelea sobresaliente, donde nos demuestra por qué su poder está comenzando a superar a los pilares. Pero volviendo a Akasa… Sus razones, sus motivaciones, su dolor, llegan a tener un peso tan fuerte durante la trama, que en algún momento llegas a desear que sus acciones sean perdonadas.
Déjenme decirles también que uno de los méritos más grandes a lo largo de más de dos horas de película, es el hecho de que con Akasa se nos presenta una subtrama, que es casi una película en si misma, y que se utiliza para darnos el corto y más conmovedor diálogo que he escuchado en mucho tiempo entre dos personas que se aman. Ya para este punto te aseguro que te quiebras, lo que significaria que tomaste el camino correcto, el de dejarte llevar por una obra que está dejando una huella profunda en el colectivo mundial. No por nada sigue llenando salas, atrayendo familias y fans en solitario; quienes no solo la han visto una vez, sino dos o hasta tres veces, al mismo tiempo que la entrega ha rebasado la barrera de los 600 millones a nivel mundial, producto de que los fans han comenzado a notar un cambio de paradigma que explico en otro de mis entradas de blog (véase «El ánime definitivamente nunca fue para marginados»).

Bien hecho Ufotable, el apoyo lo tiene bien merecido, el que ha recibido hasta ahora y el que recibirá en el futuro, después de terminar de demostrar que las películas en animación tradicional pueden convertirse en el nuevo monstruo a vencer. Y lo más asombroso es que el epicentro de este cambio de régimen, se está gestando fuera del control de las grandes empresas de Hollywood.
Si tienes algo que comentarme, no dudes en hacerlo y con gusto disfrutaré conociendo y respondiendo a amantes del entretenimiento como yo.
