Recuerdo que hace algunos años, decir abiertamente que te gustaba el ánime era como aceptar abiertamente que eras un marginado social, un introvertido, prácticamente un perdedor en todo. Por esta razón, muchos que en su momento amaron historias como Candy Candy, Saint Seiya, Zoids, Sailor Moon, Ranma 1/2, entre muchas otras (todas unas joyas dicho sea de paso); optaban por no darlo a conocer tan abiertamente, por temor a ser estigmatizados injustamente. Quizá si eras un niño no había tanto problema, pero si eras un adolescente o un adulto el cuento era otro.

Y es que nuestras enseñanzas, nuestra cultura, no va de eso. Lo que muchos aprendimos, es que en cierto momento de nuestra vida tenemos que dejar de soñar y volvernos soldados responsables dentro de un sistema al que nunca quisimos pertenecer.
Si bien, soy creyente de que todo en exceso es malo, por qué no habría de disfrutar historias tan buenas como Tu nombre, Una voz silenciosa, La tumba de las luciérnagas; e incluso historias más fácilmente digeribles como Don’t toy with me, miss Nagatoro, Rent a Girlfriend, Kaiju No. 8, etcétera.
Y es aquí donde el colectivo mundial ha comenzado a darse cuenta de que lo que antes era objeto de marginación, poco a poco se ha estado convirtiendo en un referente multimillonario mundial. Tan solo citar el reciente ejemplo de Demon Slayer: El castillo infinito, que ha recaudado más de 600 Millones de dólares a nivel mundial y abre la puerta para que otras productoras se atrevan a lanzar sus obras en la pantalla grande, entendiendo por supuesto que ya antes otras productoras valientes hicieron lo propio.
El proceso ha sido tan lento, que esta entrega se tuvo que superar a si misma, ya que Demon Slayer: El tren infinito, nos dejó una historia y un contenido visual, que en su momento lo rompió todo allá por el 2020.

Ha sido una construcción lenta, pero con paso firme. Todavía recuerdo los primeros intentos que se hicieron en México con Saint Seiya (Los caballeros del Zodiaco contraatacan), que se proyectó en los cines de la época, con salas que lucían casi vacías, pero me erizaron la piel en su momento, justo como ahora cuando recuerdo el primer meteoro de pegaso en pantalla grande.
Recordemos que ya la historia nos puso en su momento frente a los comics, que fueron por mucho tiempo solo consumidos supuestamente por marginados, pero hoy cualquier productor daría un riñón por tener a Spiderman o Batman en sus manos, solo por citar algunos.

De cualquier manera todavía queda un largo camino, pero estamos presenciando un cambio de rumbo justo en este momento… Somos afortunados por eso…
Si tienes algo que comentarme, no dudes en hacerlo y con gusto disfrutaré conociendo y respondiendo a amantes del entretenimiento como yo.
