Muchos de los que vimos nacer grandes franquicias en el cine, como Ironman con Robert Downey Jr. y Spiderman con Tobey Maguire, sabemos lo necesario que es arraigar en la mente de un fan, a sus personajes entrañables, cuando por fin son vistos en pantalla. Es así, que hoy tenemos casos como el de Black Panther con T’Challa (Chadwick Boseman), personaje que fue desarrollado extraordinariamente; tanto es así, que se convirtió en una de las películas de superhéroes, más grandes de la historia; no sucediendo así, con su secuela, donde vemos a Shuri (Letitia Wright) tomar el manto de Black Panther. Desafortunadamente, ni la trama, ni el presupuesto, ni el ingenio de los escritores, dio lo suficiente como para hacer un buen desarrollo de su personaje. Solo nos dimos cuenta casi de repente, que ella ahora tenía a Wakanda sobre sus hombros.

Si bien esta mencionada película no fue un fracaso, no se puede considerar que haya honrado el éxito de su antecesora; de hecho, es de entender que el éxito cosechado, se debió en gran parte por el fuerte impulso que dejó la primera entrega.

Pero qué pasa cuando el tiempo que tomaría desarrollar un personaje, choca con la impaciencia de los productores o de los espectadores incluso?, pues podemos decir que suceden cosas como Madame Web, Morbius y en menor medida como Venom. Este último, un personaje que llegó a coquetear con el fracaso en sus últimas dos entregas en solitario. De hecho creo que si no hubiera sido porque se trata justamente de Venom, hablaríamos de otro personaje que se queda a medio camino. Aunque aquí, puede haber una combinación de causas.

Desafortunadamente, el desarrollo de personajes, no solo requiere tiempo en pantalla, sino dinero; es decir, que una parte importante del presupuesto de una película, tendría que invertirse justamente en enganchar al personaje con el espectador. Pero en una industria cada vez más costosa esto se antoja cada vez más difícil, haciendo que las producciones tengan que recurrir a otros recursos, como enganchar el desarrollo de sus personajes a otros ya desarrollados, como fue el caso del Spiderman de Tom Holland, a quien no vimos convertirse en el trepa muros propiamente y se asumió que el espectador ya había tenido suficiente de eso. Otro de estos casos es el de La Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen) a quien al igual que su hermano en pantalla, Quick Silver (Aaron Taylor-Johnson), simplemente vimos utilizar sus poderes sin mayor explicación de como pasó, lo cual fue aceptado, porque sucedió dentro de una franquicia que ya había tenido un desarrollo bastante decente. Suerte que funcionó, porque La Bruja Escarlata es el día de hoy un peso pesado en la pantalla grande e incluso la pantalla chica.

Ahora bien, el peligro de hacer esto es la falta de credibilidad del espectador. Lo hemos visto muchas veces, donde el creativo se saca tantos recursos de la manga, que ya parece que estamos ante una serie de televisión semanal, en pantalla grande.

Pero qué hacer entonces? Creo que la única forma de permanecer en una altura bastante buena y continuar subiendo, es entender que el espectador jamás ha exigido comenzar de forma demasiado espectacular con algún personaje; realmente, la gran mayoría queremos historia… Una buena historia que le permita lucirse a nuestro personaje. Lo mismo que hizo James Gunn con los Guardianes de la Galaxia y más recientemente con Superman. Lo mismo que Marvel y Sony están por realizar con Spiderman Brand New Day (película de la que espero mucho), al regresarlo a sus orígenes en las calles de NY; entendiendo que mantener la meta más alta y espectacular en cada entrega, se llega a volver imposible de sostener.

En este punto te habrás preguntado por qué no hablo de DC; bueno, me parece que aquí hablamos de un mal crónico (que espero se elimine con James Gunn), ya que en múltiples ocasiones se ha visto que cada entrega trata de desarrollar algo propio, pero no se le da continuidad correctamente; haciendo que justamente el desarrollo de personajes prácticamente no trascienda más allá de su propia película.

En resumen, creo que las buenas historias que permiten un buen desarrollo de personajes, combinando una dosis de suficiente espectacularidad es el mejor punto de partida para un personaje que pretende arraigarse en la mente colectiva; ya no es el cine de antaño donde todo iba de la mano de los mejores efectos visuales y un par de líneas vacías, mientras la gente lo consumía sin más. Creo que un buen balance es lo mejor, aunque hay incluso casos en los que la película no despega en ninguno de los dos aspectos, lo que resulta en fracaso asegurado.

Si tienes algo que comentarme, no dudes en hacerlo y con gusto disfrutaré conociendo y respondiendo a amantes del entretenimiento como yo.