Sentirme en una nube es algo que me vino de pronto. Es un sentimiento que no había alcanzado hacía mucho tiempo; es tan intenso, que casi pareciera un sentimiento nuevo. Y es que lo que siento por ti, lo que sé que sientes por mí y el hecho de haberme puesto a meditar en todo lo que tengo contigo, es lo que me ha puesto en esa nube tan alta.

              Te he dicho que brillas con luz propia y así es, te he dicho que mi opacidad busca tu brillo y así es, te he dicho que te amo como a nada ni a nadie y así es. Hay algo en ti, tan intenso que no lo vez, porque es tu normalidad; pero a mi me deslumbra y me hace acercarme como un insecto a la luz resplandeciente; revoloteando a tu alrededor, rogando por un poquito de esa luz tan brillante y hermosa.

              No hace falta comprender nada, no hace falta buscar la razón, lo único que tenemos que hacer es disfrutar cada minuto juntos, porque esto tan inmenso y a la vez tan insignificante ante la sabiduría infinita creadora del universo; fue hecho para nosotros, con una misión que estamos cumpliendo bien.

              Nosotros y la minoría que representamos, estamos aquí para que el mundo sea un lugar donde el amor sí exista y hemos de dejar un legado que lo extienda hasta el último rincón. Gracias por mostrarme que el verdadero amor sí existe y por permitirme mostrarte lo mismo. Gracias, porque nos hemos demostrado el uno al otro que el verdadero amor no se va, que el verdadero amor se queda para siempre, incrustado en algún lado; quizá en la mente, quizá en el corazón, quizá en el alma… ¡Qué más da!, lo único importante es que el verdadero amor, el nuestro, ¡¡¡NO SE VA!!!