El pasado fin de semana, me encontraba buscando una serie para engancharme, cuando me encontré con algo llamado “Novia de alquiler” (Rent-a-Girlfriend / Kanojo, Okarishimasu). Ya antes había escuchado de esa serie, pero admito que no me había tomado el tiempo de mirarla detenidamente. Por fortuna, esta vez le di una oportunidad.
Cuando el primer capítulo inició, no pasaron más de 5 minutos, cuando me di cuenta que sería algo super disfrutable. Una típica serie japonesa con enredos amorosos de adolescentes, que rayan en el absurdo, pero que no dejan el tono hilarante que caracteriza a los animé de este género.
Rodeada de situaciones típicas en la cultura japonesa, como son las novias de alquiler (lo que para nosotros sería un tabú), y que es la base de esta historia; en la que poco a poco empieza a surgir un interés personal entre una novia de alquiler y su cliente, quien la buscó para salir de la depresión que le produjo una ruptura amorosa; la serie nos presenta a Chizuru Mizuhara y Kazuya Kinoshita, ella una universitaria con una vida normal, que trata de mantener separada de su empleo, que tomó como práctica para convertirse en una gran actriz; y él, un universitario con las hormonas a tope, pero deprimido por la ruptura repentina con su primer novia, después de tan solo un mes de noviazgo. Esta relación profesional se complica, cuando descubren accidentalmente, que van a la misma universidad e incluso, viven en departamentos contiguos, y peor aun cuando el cúmulo de enredos, los lleva a presentarse mutuamente ante sus respectivas familias. Como lo dije, un enredo, sumamente divertido.
La verdad es que de cierta manera esta obra me tomó por sorpresa, porque aunque la razón por la que me decidí a verla, fue por un corto muy divertido que vi en Facebook; en realidad no esperaba disfrutarla tanto. Ciertamente, no estoy acostumbrado a ver obras un tanto subidas de tono como lo es esta, sobre todo en su primera temporada, pero la verdad es que la historia lo vale.
Si bien, conforme la serie va avanzando, las picardías subidas de tono van bajando, debido a la madurez de sus personajes principales; la serie siempre encuentra la manera de ser suficientemente divertida y atrapante, como para desear terminar las tres temporadas (hasta el momento), lo antes posible. De hecho, mientras la primer temporada no te deja de divertir, la tercera no deja de tocarte el corazón durante su primera mitad. Este contraste, la hace no sólo divertida, sino ciertamente interesante a un nivel suficiente como para sentirte atrapado.
Y es así, como esta serie, que me apareció de repente en el celular un domingo cualquiera, me ha sorprendido de muchas maneras y poco a poco me fui dando cuenta de que es algo de lo que mucha gente se encuentra hablando justo ahora en redes sociales, y para mi grata sorpresa, no por el simple hecho de las picantes escenas que presenta, sino por lo que te hace sentir por la persona amada y todo lo que una persona enamorada es capaz de llegar a dar por ella en cualquier momento.

Y si crees que la serie en sí es lo único disfrutable, te dejo el opening de la temporada tres, para que notes la fineza de su realización.
