Vivimos en una época donde la inclusión de género se ha puesto de moda; de cierta manera este momento tenía que llegar y parece que le tocó a esta generación lidiar con todos esos movimientos sociales relacionados al tema. Ya es cada vez más común escuchar o leer en los medios de personas, personajes o instituciones; que son tachados de discriminatorios.
Aunque todo esto puede tener un origen noble, la realidad es que se está usando cada vez más para llenar los bolsillos de las empresas en la industria del entretenimiento. Lamentablemente, hoy la seudo-inclusión ha alcanzado lugares tan impensables como los comics, por no decir que Holliwood está plagado cada vez más, de estos casos; que en muchos casos (nos guste o no) generan la polémica que la industria espera.
Así es, nosotros mismos somos parte del círculo vicioso que provoca que nuestros personajes favoritos y más emblemáticos, sean ultrajados (por decir lo menos) y finalmente se opte por transformarlos en personajes que distan mucho de la idea o imagen original. Nosotros hemos alimentado la polémica y le hemos dado la razón a la industria, al consumir sus historias y hacerles publicidad por ellos. Por supuesto, no se trata de que estas historias sean malas en sí mismas o que no merezcan nuestra atención, se trata simplemente de detenernos a pensar si verdaderamente es lo que queremos consumir o lo hacemos por mera curiosidad.


Qué decir por ejemplo de “La Sirenita” con Halle Bailey, o del mismo “Electro” de Jamie Foxx en las entregas cinematográficas de Marvel. Claro, es aquí donde la gente comienza a decir algo como que estos personajes pueden existir en otros universos y no es una constante obligada el mantener la identidad racial de los personajes. El hecho es que quienes crecimos conociendo y amando a ciertos personajes en cualquier área del entretenimiento (llámese cine, televisión o comics), hemos llegado a lamentar que la creatividad se halla limitado a modificas los modismos y el color de piel; en lugar de idear personajes de fondo que podamos amar como amamos a los originales. ¿Por qué la insistencia de ocupar espacios ya ocupados, con personajes que representan a las minorías, con la aparente intención de hacer sentir que todos merecemos una oportunidad?
Y no, no se trata de insinuar que las minorías sean menos talentosas o que tengan menos clase o que merezcan menos nuestra atención o admiración; de hecho, la historia ha demostrado que muchos de los personajes que más hemos amado y admirado en la industria del entretenimiento (ya sea frente a los reflectores o detrás de ellos), forman parte justamente de las minorías; se trata más bien del hecho de que todos merecemos un lugar propio, todos merecemos formar parte de una historia única y no ser quien substituye a un personaje emblemático y hasta icónico.
¿O tú crees que debemos aceptar que todos aquellos personajes a quienes conocemos de cierta manera, sean cambiados o reemplazados sin establecer antes ciertos límites?, ¿cómo te sentirías si tu personaje favorito es cambiado de género, de color de piel o de preferencias sexuales?
