Y después de haber esperado lo que pareció ser una eternidad, llega por fin la esperadísima “Buscando a Dory”. Muy a pesar de que Pixar ha manifestado que su intención no está enfocada a la continuidad de sus franquicias, sino a crear nuevas historias, se tomó el tiempo de presentarnos algo que supera en muchos aspectos a la primer entrega.

 

Visualmente, no había mucho que superar, por lo que no debemos esperar impresionantes escenarios; sin embargo Pixar nos presenta una historia con un flujo bastante más dinámico, lo que queda perfecto a la personalidad traviesa y olvidadiza de nuestra pequeña amiga “Dory” (Ellen DeGeneres), quien se ganó el gusto de muchos, desde aquel lejano 2003, en que la escuchamos por primera vez hablar “cetaceo”, lo que queda definitivamente bien justificado en esta entrega.

 

Aunque la historia no es del tipo hilarante, seguro que escucharás más de una carcajada dentro de la sala; pero más bien, creo que se trata de una historia bien balanceada, sin exceso de comicidad; donde se nos presenta una aventura con una pisca dramática, que bien podría incluso sacarte un par de lágrimas. Buena trama esta, la que incluye a personajes que son de la simpatía general. A este respecto, bien por la decisión de incluir al travieso “Hank” (Ed O’Neill), el “septópodo” que interactúa bastante con la pequeña “Dory”, creo que gran parte del éxito de la película, se le debe a este personaje.

 

Por otra parte, creo que la idea de dejar a “Nemo” en un segundo plano en esta ocasión, fue la correcta, ya que su personalidad contrasta un poco con la chispa de “Dory” y el resultado hubiera sido distinto si se le hubiera involucrado excesivamente en la historia. Además, un gran acierto fue la decisión de que a pesar del tiempo transcurrido entre ambas historias en la vida real, los personajes continuaran prácticamente con el mismo aspecto; a diferencia por ejemplo de “La Era de Hielo”, donde los personajes hacen evidente que el tiempo sí que ha pasado.

 

Si quieres saber de dónde vino este simpático personaje, cómo es que sabe hablar cetaceo y de dónde viene aquella tonada de “nadaremos…nadaremos”, no puedes perderte esta estupenda entrega de Pixar, que a decir verdad está recaudando lo suficiente, como para hacer dudar a cualquiera de si es mejor dejar la historia hasta este punto, o continuarla un poco más. Personalmente, esto último me encantaría, sobre todo si existe la posibilidad de explorar un poco más en la vida de nuestro amigo “Hank”, el escurridizo “septópodo”, de quien Pixar no revela mucho y es evidente que deja la posibilidad abierta.

 

Finalmente, te recomiendo que esperes la escena después de los créditos, la que te dejará un buen sabor de boca, ya que se concluye satisfactoriamente algo que a algunos no nos pareció correctamente bien concluido en la anterior entrega.

 

 

Tan solo dime si el tráiler no te hace querer salir corriendo a buscar a “Dory”.

 

 

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